Posteado por: voleandoinfo | 15/06/2011

“Nunca subestimes el corazón de un campeón”

Serena Williams junto a su padre Richard - Fuente: Getty images

Esa frase corresponde al ex entrenador de básquet Rudy Tomjanovich, coach de los  Houston Rockets que fueran campeones de la NBA en 1994 y en 1995.

Para entender el contexto de sus palabras hay que remontarse a su segunda conquista. Su equipo había terminado la temporada regular con 47 victorias, lejos de los récords de San Antonio (62), Utah (60), Phoenix (59) y de Orlando (57). Parecía que su reinado se había terminado.

El primer rival en los playoffs fueron los Jazz que se presentaban como favoritos, pero los Rockets los barrieron 4-1. En la siguiente fase debieron enfrentarse a los Suns de Barkley, Phoenix se adelantó 3-1, pero Olajuwon y cia. reaccionaron y le dieron la victoria a Houston en el séptimo partido del cruce. En la final de la conferencia oeste fue el turno de enfrentar al MVP de la liga David Robinson y a sus poderosos San Antonio Spurs, pero nuevamente los Rockets se erigieron como vencedores.

En la gran final debieron enfrentarse a Orlando, los Magic contaban por aquél entonces con 2 jóvenes estrellas Shaquille O´neal y Penny Hardaway. En el 1er partido de la serie Orlando llegó a tener una ventaja de 20 puntos, pero los Rockets pudieron reponerse y, sobre el final, Kenny Smith convirtió un triple agónico que les permitió forzar un tiempo extra. El overtime desencadenaría en derrota de los Magic y provocaría el colapso de Orlando en toda la serie. A pesar de las dudas, las desventajas y de nunca contar con la ventaja de la localía, Houston era nuevamente el campeón.

Muchas dudas habían sembrado sus lesiones. Incluso hasta llegó a pensar que estaba en su lecho de muerte. Fue un año muy largo para Serena, una lesión insólita, dos intervenciones quirúrgicas y la embolia pulmonar cuando ya había programado su regreso a las canchas.

En Eastbourne pudo despertar de esa pesadilla. Incluso en el primer set frente a Pironkova pagó muy caro el año de inactividad y lo perdió 6-1. Aún así, habiendo estado un año alejada de las canchas, con los nervios de volver a jugar un partido, sumado a las dificultades del césped y las nuevas pelotas, pudo reponerse en el segundo parcial y lo ganó 6-3. En el tercero, ya entrada en confianza, pudo ganar con autoridad ante la n°34 del mundo.

Hoy tenía una patriada complicadísima, le tocó enfrentar en segunda ronda a la 1er preclasificada, y  quien fuera su víctima en la final de Wimbledon, Vera Zvonareva. Muy poco puede compararse esta victoria con una suerte de revancha para Vera, pero esta mañana pudo derrotar a Serena Williams por 3-6, 76 (5) y 7-5. Marcador muy ajustado pero más allá de esto, le sirvió a Williams para tener real noción de dónde está parada. Pero, de cara a Wimbledon, “No subestimen el corazón de una campeona”.

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